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La broma de la pandemia

por eBierzo
Tomás Vega Moralejo

Tomás Vega Moralejo

Escritor

Ingeniero Técnico Forestal, Especialidad en Explotaciones Forestales por la Universidad de León. Sus libros más recientes “Eticarianismo” & “Ethicarianism” (2017) Folgoso de la Ribera, municipio (2019) Cinefilia fácil (2019) Ensayo y Opinión TVM (2019) Vangelis (2019)

La broma de la pandemia

Lo sé, el título del artículo es sensacionalista.

Es por soltar un cibercebo: aquello de lanzar un titular para llamar la atención y que el navegante pinche, y así conseguir visitas que en algunos casos podrían generar dinero por publicidad; aunque mi intención no es solo que hicierais “click” sino que os quedéis hasta el final, y no por dinero.

No temáis, que ya me he retirado como especialista en pandemias y solo haré apuntes relacionados. Nunca he llevado un entrenador de fútbol dentro, como dicen de cada español, pero sí he pecado de hablar cual experto sobre algún tema sobre el que en realidad no tenía ni p idea… y así, tras haber tratado anteriormente, en un par de artículos de opinión, al virus con corona como si no la tuviera: voy a dedicarme en este artículo a hablar más bien de algo de lo que sí estoy ampliamente informado… aunque nunca se deja de aprender.

Bueno, el título no era un simple “Click Baiting“.

Habrá quien, tras esta pandemia, se tome a broma lo del cambio climático… aunque la broma va a ser esta pandemia comparada con lo que sufriremos cuando el cambio climático se haga notar con toda su furia.

¡Si es que lo de cambio de clima en cierto sentido suena hasta bien, y llevamos años hablando de él y aquí seguimos sin mucho cambio! Nada que ver con la pandemia, que en cuestión de días ha puesto patas arriba nuestra vida.

Pero vamos, que ya mismo hay quien niega a la ciencia, que dice que esto salió de mercadear con fauna salvaje a la que se debió simplemente dejar tranquila.

Para las mentes conspirativas es más probable que fuera EEUU para desestabilizar a China, solo que se le olvidó decirle al virus que no se saliera de allí; o, rizando el rizo, que fue China a sí misma para luego estar con ventaja cuando ellos estuvieran mejor que el resto. O que es más probable que fueran a una todos los países para ahorrarse pensiones, solo que se les olvidó decirle al virus que no matara a gente joven y destrozara la economía.

A mí se me ocurre una teoría más: la de un científico loco que quiso darle un respiro al planeta con un virus que paralizaría la actividad humana y reduciría la contaminación y bajaría la sobrepoblación. Pero también esa teoría cojea, porque cuando salgamos de esta va a ser con carrerilla para recuperar el pulso económico.

Otra teoría más (hay para todos los gustos): -Es la venganza de los propios animales por nuestra crueldad hacia ellos-, pero ni eso saben ni pueden hacer, los pobres.

Y la última de ejemplo: es la propia naturaleza haciéndonos pasar por la selección natural que llevamos décadas esquivando gracias a sanidad y sociedad, de modo que incluso parecen reproducirse más quienes mejor sería que estuvieran capados porque no tienen cabeza ni para cuidar de sí mismos, haciendo involucionar a nuestra especie. Pero también aplicando la teoría de Darwin se habría equivocado la madre naturaleza con este virus, ya que si algo sobra en el mundo no son los débiles sino los malvados.

La pandemia pasará, antes o después, para la gran mayoría. Si se alarga su efecto en el tiempo, van a ser peor en algunos países las revueltas sociales por los estragos económicos, que el propio virus. Pero la pandemia pasará, y quienes no hayan perdido a seres queridos, incluso llegará un día, porque el tiempo todo lo relativiza, en que recuerden al Cobi del 19 como algo majete: no afectaba prácticamente a niños, y en personas sanas en la práctica totalidad de los casos era poco más que una gripe común.

Incluso pasarán del cambio climático y pensarán que hay que vivir la vida a todo tren y punto, no vaya a llegar otra peste y no les quiten lo bailao. Sobre todo tal vez si han vivido el confinamiento en una ciudad; y digo eso porque siempre es una satisfacción vivir en un pueblo, pero en estos momentos estar en una casa con terreno y rodeado de primavera hace sentir a uno como en un oasis… también con múltiples preocupaciones, por supuesto, pero vamos, que en un piso, y según las circunstancias, es más probable que haga falta asistencia psicológica tras un mes entre cuatro paredes.

(¿Hará esta experiencia entender y descender la visita a zoo[i]lógicos o el encerramiento de animales domésticos en cuchitriles?)

La escala temporal del cambio climático lo hace pasar un tanto desapercibido, como algo secundario, pero un día nos veremos inmersos en guerras por algo tan básico como el agua. Y eso no va a entender ni de niños.

Por su parte el coronavirus, esta especie de guerra de nuestra generación, al menos nos ha puesto a todos a luchar en el mismo bando, y ha sacado lo mejor de la humanidad.

No soy un animalista radical de los que dicen que la especie humana se debe extinguir. Podemos ser lo peor, y a menudo lo somos, pero podemos ser lo mejor y yo me quedo con eso último. Casi no ha habido día de este Estado de Alarma que no me haya emocionado viendo, escuchando o leyendo sobre muestras de solidaridad, y sintiéndome orgulloso de nuestro país, de nuestros cuerpos de seguridad y de esa sanidad pública que esperemos que, de una vez por todas, todos los políticos entiendan como algo prioritario también cuando vengan bien dadas.

Deberíamos aprender de esta lección histórica muchas cosas y también que, si nos lo proponemos, somos capaces de hacer grandes sacrificios y grandes cambios por el bien común.

Debería ser el momento, tras esto, de afrontar medidas contundentes a favor del medio ambiente. Debería ser el momento de que los gobernantes nos impusieran esas medidas, porque así es como funcionan las cosas (solo hemos dejado el alcohol al volante cuando los gobernantes se han puesto serios con ello, para que me entendáis lo que quiero decir), y debería ser el momento de que todos aceptemos de buen grado esas medidas medioambientales en beneficio de todos.

La mala información juega sin embargo en contra; campa a sus anchas por las redes y hay mucha gente que cree sabe más el de grijander.com que rtve.es. Vivimos una informademia que está cultivando al mayor número de ignorantes desde que hay civilización, y ya se sabe que la ignorancia no guía por el buen camino.

En fin… perdonadme, una vez más, el que toque muchos temas distintos en tan poco espacio.

A lo que iba:

¿Sabéis cuál sería la más importante medida medioambiental y, en definitiva, humanitaria? Una que no queréis escuchar, y que por eso apenas se oye ni de grupos ecologistas, que prefieren dejar ese tema a un lado para que al menos se les escuche y se actúe sobre otros frentes. Una que cuando la mencionó hasta la OMS, aunque ésta fue por nuestra salud, se vilipendió a esa respetable organización. Una que provoca burlas y aguza la imaginación para buscar autoexcusas para seguir como si nada:

Dejar de comer animales.

No, eso tampoco es una broma. Antes de salir espantados por haber leído sobre la posibilidad de quitaros esos deliciosos bocados animales de las comidas, si habéis llegado hasta aquí aguantad un poco más ya:

¿Sabéis que “La ganadería es responsable de la mayor parte del uso mundial de tierras; los pastizales y tierras de cultivo dedicadas a la producción de alimentos para el ganado representan casi el 80 por ciento de todas las tierras agrícolas”? <Copiado y pegado de la FAO.

¿Sabéis las implicaciones que eso tiene en el medio ambiente y hasta en el hambre en el mundo?

¿Lo ineficiente de dar de comer a animales para que consuman, cada uno, toneladas de agua y cereales (que podríamos consumir directamente) y expulsen toneladas y toneladas de deshechos contaminantes? ¿Lo que hay que deforestar para cubrir la demanda mundial de carne?

¿Sabéis que se gastan más antibióticos en animales que en personas, y eso acabará por crear superbacterias resistentes que podrían aniquilarnos también?

¿Sabéis que contamina más la industria cárnica que la del transporte? ¿Que se hace mucho más por el medio ambiente dejando de comer carne que sustituyendo el coche por una bicicleta?

El consumo de carne es el enemigo número 1 de la Tierra y por ende de la humanidad, si no lo sabes ya es porque el lobby de la carne pone mucha pasta para que no se hable de ello manifiestamente.

Ahora puedes terminar de convencerte de esto buscando más información al respecto y dejando de comer, como poco, carne… o puedes tirar de esa información guay que te dice que no es para tanto y seguir siendo un virus más para nuestro planeta.

La broma de la pandemia  Es un Artículo de Opinión de: Tomás Vega Moralejo

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