El Bierzo no se muere
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¡El Bierzo no se muere!

por eBierzo

Miles de personas se manifiestan en Ponferrada al grito de El Bierzo no se Muere

Cerca de 20.000 personas recorrieron las calles de Ponferrada para exigir un futuro para la comarca. Sindicatos, empresarios, asociaciones , clubes deportivos se sumaron a una protesta con un objetivo claro reclamar creación de empleo que compense el cierre de todas las minas y las centrales térmicas.

En la Plaza del Ayuntamiento de Ponferrada tomaron la voz de todos los bercianos Fernando Tascón , Raquel Mirón y Gara Blanco, que cerraron la jornada leyendo un manifiesto , el borrador original del mismo es el que reproducimos, aunque como sucede en estas ocasiones el directo fué mucho mejor.

Fernando Tascón

Gracias, bercianos, por estar hoy aquí. Para empezar, os pedimos un aplauso para los miles de leoneses y lacianiegos que a esta misma hora se reúnen en la capital de la provincia y en Villablino con el mismo propósito que nosotros.

Bercianas y bercianos: nuestros abuelos tuvieron que luchar para dar a nuestros padres un futuro mejor en esta tierra, y lo consiguieron. Nuestros padres se dejaron la piel para darnos un futuro mejor en esta tierra, y lo consiguieron. Desgraciadamente, nuestros hijos no podrán decir lo mismo de nosotros si no reaccionamos.

Ellos, las generaciones venideras tendrán todo el derecho a reprocharnos que no peleamos lo suficiente si ahora dejamos que el Bierzo se hunda. Hemos pasado de ser la tierra de las oportunidades, la tierra de promisión, a conformarnos con un decaimiento patente que se expresa en emigración, paro, despoblación y declive.

Nuestro talento, el que atesoran tantos jóvenes, estudiantes o no, no tiene posibilidad de elegir: o emprende rumbo hacia otros territorios o echa a perder su tiempo y lo más sagrado que posee, su juventud. Los veinteañeros, los treintañeros bercianos no son la generación Millenial ni la generación Z, se han convertido en la ‘generación Blablacar’: unos jóvenes con el culo pegado al asiento de un coche cada fin de semana para ganarse el pan que aquí no encuentran o para regresar en busca del efímero abrazo de los suyos.

… nuestros abuelos tuvieron que luchar para dar a nuestros padres un futuro mejor en esta tierra, y lo consiguieron. Nuestros padres se dejaron la piel para darnos un futuro mejor en esta tierra, y lo consiguieron. Desgraciadamente, nuestros hijos no podrán decir lo mismo de nosotros si no reaccionamos.

Fernando Tascón

Todos sabemos quiénes son los culpables y quiénes los responsables. Seguramente muchos de ellos compartan hoy manifestación con nosotros y no por ello los vamos a rechazar, siempre que encontremos en ellos una verdadera voluntad de cambiar las cosas antes de que sea demasiado tarde.

Las minas no las pusimos nosotros aquí, tampoco las centrales térmicas. Nosotros, los bercianos, nos limitamos a quemar los pulmones en cada galería y a soportar los penosos inconvenientes de una actividad industrial agresiva. Pero si no fuimos nosotros quienes las pusimos aquí, tampoco fuimos quienes las quitamos de en medio.

No pedimos más que un mecanismo de compensación por todo aquello que hemos dado, por las vidas perdidas de nuestros antepasados, porque la principal actividad industrial de esta comarca ha desaparecido sin que esos mismos políticos que han venido consintiendo el cierre se acordasen de que en cada pueblo, en cada villa, en cada ciudad, había personas, había familias y comunidades enteras que se han quedado con un pie y medio en el abismo.

Pero más allá de poner cara a los responsables de este desaguisado histórico, y puesto que muchos esconderían esa cara de pura vergüenza, hay que mirar al futuro. El grito del Bierzo se debe escuchar en cada administración, en cada gobierno, en cada despacho. Hoy, a través de los medios de comunicación y de las redes sociales.

Hay que demostrar que estamos dispuestos a pasar por encima de cada burócrata inepto, de cada político oportunista que trate de interponerse en el camino. Ese grito debe ser contundente, para que mañana no se apague su eco, y debe ser sincero y honesto, como somos siempre los bercianos. Basta ya de engaños, basta de paños calientes, saldremos de esta…

¡ El Bierzo no se muere ! ¡ El Bierzo no se muere !

Gracias, os pido que prestéis atención a lo que tiene que contarnos Raquel. Raquel Mirón es actriz y acaba de llegar desde Madrid para brindarnos su arte, pero Raquel es berciana, hija de la cuenca minera……

Raquel Mirón

Nací en El Bierzo hace 33 años, concretamente en Toreno, en plena cuenca minera. Recuerdo con total claridad los últimos coletazos de la lucha por el futuro de la minería. Años de transición, de queja, de grito, de exigencia, de lucha.

Una transformación y con ella un nuevo espacio. Nuevos cuerpos que observan con abrumadora desolación la pérdida de toda actividad que daba sentido a sus vidas. Los espacios mutan y con ellos irremediablemente los cuerpos que en esos espacios habitan.

Hemos vivido años de duelo.  Nos despidieron de todo aquello que nos daba soporte, sustento y dignidad. La venas de nuestras montañas, nuestras minas, se cerraron de la peor manera posible, sin pensar en la cantidad de gente que se quedaba por el camino.  Un infarto sin posibilidad de tratamiento. Sin hacer autocrítica, sin hacerse cargo de las miles de situaciones que a cada una de nuestras familias les ha tocado vivir.

Incertidumbre, desilusión y falta de deseo, asistiendo con absoluta perplejidad a la pérdida de todo sentido. Las consecuencias tan graves que nacen cuando no hay alternativa, cuando te dejan al margen y por tanto te quitan bienes tan preciados como la dignidad y la libertad.  

Años convulsos donde predomina la impotencia de sentir que estamos abocados al abismo. Que el sistema, las instituciones, nuestros representantes no nos dan el espacio que merecemos, no nos escuchan, no nos ven y no nos garantizan un futuro próspero para todas. 

En estos años hemos asistido al desmantelamiento de toda la infraestructura que ha servido para que nuestros mayores, adultos y jóvenes viviéramos en una comarca donde proyectar deseos de futuro y donde seguir construyendo una vida plena.

Una fotografía ya en blanco y negro: pueblos llenos de habitantes de todas las edades donde se tejía una comunidad participativa, empática y solidaria. Donde los intercambios intergeneracionales nos enseñaban un preciado conocimiento ya extinguido: conocer lo que hace el otro, cómo vive el otro, qué sabe hacer, cómo habla, cómo cuida.

El Bierzo es una tierra rica, un paraje especial, un lugar del que presumir cuando me preguntan de dónde soy, una tierra con una orografía imponente. Los bercianos somos personas fuertes, luchadoras, combativas que habitamos esta tierra desahuciada. Nos han echado de casa, porque si desmantelas mi fábrica, mi sustento, desmantelas mi casa y lo siguiente es echarme a la calle. Cambiar de pueblo, de ciudad, de país, de continente. Miles de jóvenes hemos emigrado y lo seguiremos haciendo si no se toman medidas urgentes para que tengamos garantías de proyectar un futuro en El Bierzo.

Queremos ser dueños de nuestro futuro y queremos asumir la responsabilidad de pensar qué podemos hacer con esta tierra de inagotables posibilidades.

El Bierzo se vacía, sus pueblos callan, el silencio de sus calles es inquietante, las casas se cierran, los comercios se venden, los colegios se despiden de sus niños, es decir, el tejido humano se desmantela y todo augura un mal futuro. Nuestros mayores se quedan solos, nuestras madres y padres se despiden con consternación al asistir a la transformación que han vivido sus vidas en estos años, sus hijas e hijos se marchan con la ilusión de encontrar un lugar lleno de posibles.

Todos asistimos a la depresión que nos habita cuando sentimos con total clarividencia lo que significa el vacío. Como si una ola de grandes dimensiones arrasara con todo y sus espacios y sus gentes tuvieran que asimilar lo que ha pasado y qué hacer a partir de ahora. Esta imagen cada vez más vista como consecuencia del cambio climático se llama tsunami. La imagen que nos ocupa hoy a nosotras se llama neoliberalismo. 

Muchos jóvenes como yo salimos con la ilusión de emprender un camino donde el esfuerzo y el rigor  se materializara en un trabajo que nos llenara y nos diera satisfacción. Hoy El Bierzo y Madrid y todas las ciudades y pueblos del país luchamos por algo común: que dejen de precarizar nuestras vidas y nos devuelvan la dignidad que nos merecemos. 

Hemos estudiado, somos capaces, sabemos oficios, somos feministas, somos ecologistas, somos antirracistas, somos antimachistas, denunciamos el patriarcado y abrazamos nuevos paradigmas que combatan este sistema insostenible. Somos jóvenes que luchamos para combatir las desigualdades y que no nos vamos a quedar callados frente a un sistema injusto y violento.  No podemos perpetuar la precariedad, las jerarquías, los abusos de poder porque frente a la violencia de los poderes fácticos yo seguiré poniendo mi cuerpo y no precisamente al servicio del capitalismo.

… El Bierzo se vacía, sus pueblos callan, el silencio de sus calles es inquietante, las casas se cierran, los comercios se venden, los colegios se despiden de sus niños, es decir, el tejido humano se desmantela y todo augura un mal futuro.

Raquel Mirón

Hagamos del Bierzo una tierra solidaria, permeable, abierta, habitable y humana. Demos dignidad a nuestros jóvenes, deshagamonos de ese pensamiento falacioso que impera y que hemos somatizado. ¡Los jóvenes sabemos hacer mundo, tenemos capacidades, queremos llevarlas a cabo, sólo necesitamos reconocimiento y espacio! Pongamos a funcionar nuestro pensamiento crítico para que nada ni nadie nos pase por encima. Hagamos comunidad, colectividad, fabriquemos alegría y entusiasmo porque no nos vamos a quedar callados, adormecidos, humillados.

Porque al cuestionar fabricamos con todo ese pesimismo un presente de optimismo.  Cuestionar y reflexionar para saber actuar frente a las estrategias de un rival.

Porque El Bierzo es una tierra amable, llena de posibles, con gente emprendedora, creativa y tenaz. Un Bierzo que nos llama a los que estamos fuera soportando las dificultades económicas que nos imponen en las grandes ciudades. Luchemos para que los jóvenes no estén obligados a irse, que se vayan si así lo eligen, pero que no sea por la imposibilidad de encontrar aquí su lugar.

Yo me sumo a este proyecto de lucha para recuperar el motor que impulse la revitalización de nuestra tierra.

¡Muchas gracias! ¡ El Bierzo no se muere ! ¡ El Bierzo no se muere !

Gara Blanco

El poeta Miguel Hernández escribió en 1937 estos versos:  “La juventud siempre empuja, / la juventud siempre vence, / y la salvación de España / de su juventud depende.  Parece mentira que tantos años después, tengamos que destacar de nuevo la actualidad de estos versos para afirmar que si, que el porvenir de España, el porvenir de El Bierzo, el porvenir de cualquier tierra dolida, como la nuestra, dependan, por supuesto, de su juventud.

Por este motivo, hoy, aquí y ahora, la juventud berciana se suma a esta manifestación. Somos parte fundamental de esta sociedad, que se declara consolidada con cuantos la integran y sentimos fuerzas para empujar por el futuro. Pero este futuro, que es nuestro y vuestro, exige, en primer lugar, denunciar a quienes nos han traído hasta la situación presente de abandono. Antes que nadie, son culpables cuantos esquilman nuestras riquezas sin ninguna responsabilidad con el entorno.

Lo son, quienes privatizaron nuestros recursos, se aprovecharon de ellos y ahora, los dejan de lado sin más contemplaciones. Lo son, así mismo, quienes han explotado todos esos recursos gracias a ayudas públicas, sin ninguna voluntad de retorno. Y si, lo son, naturalmente, quienes no previeron los cambios que habrían de producirse, y que nos obligan hoy, a caminar condicionados por los acontecimientos.

Y para conquistar el futuro necesitamos ante todo, trabajo. Somos gentes humildes, pero importantes. Nuestro trabajo es importante.

Desde los andamios, entre los surcos de la tierra, en los comercios, en las aulas y en los hospitales, sobre escenarios, entre máquinas, con herramientas, sobre los vagones del ferrocarril…

Los trabajadores y trabajadoras, en conjunto, formamos el elemento decisivo e imprescindible para que la economía de un pueblo, de una región, de un estado… progrese. Y por las sociedades, por su avance hacia un mundo mejor, hacia un mundo más justo.

Nada son los dineros, nadie son los mercaderes, los ingenieros de las finanzas, o los gobiernos, sin nuestros manos. Sin el poder transformador de nuestras manos. La juventud, necesita, un trabajo en condiciones dignas, que nos permita construir un proyecto de vida.

Viviendas que nos abran la posibilidad de emanciparnos como seres adultos y maduros. Formación de calidad y pública. Cultura y espacios para el encuentro que no sean ni los centros comerciales ni las salas de juegos o apuestas. Menos vetos parentales y más inversión en enseñanza.

La juventud, como cualquiera de cuantos estamos aquí, necesita vida. El Bierzo nos reclama vida. Y si las circunstancias nos obligan a irnos, que sea porque lo elegimos, nunca porque nos echen. Es el momento. Así lo señalan las organizaciones que nos han convocado, y así parecen empezar a reconocerlo los gobiernos y las administraciones.

 Incluso, los más recalcitrantes se han removido en sus confortables asientos con cierto picor en las conciencias. Más vale llegar tarde que no llegar. Por lo tanto, os animo a no cejar en el empeño, a empujar con mucha más fuerza, y a no conceder ni un respiro.

Y, como dijo Miguel Hernández, Vale más una gota de pura valentía, que un océano cobarde… y es que  el porvenir de las tierras Españolas, Y el propio del  El Bierzo, dependen de su juventud. Y no, no os defraudaremos. Y ahora ellos, a quienes al fin  les toca laborar en conjunto, por favor,  que tampoco nos defrauden, o no nos encontrarán.

Y para terminar, tan solo recordaros que esto no se acaba hoy aquí: mañana empieza un nuevo desafío

¡El Bierzo no se muere! ¡ El Bierzo no se muere ! ¡ El Bierzo no se muere !

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